miércoles, 16 de agosto de 2017

La ermita del Santo Cristo de Catalaín (Navarra)

A un kilómetro escaso del municipio de Garinoain, en la carretera que lo une con Leoz y justo al borde de ésta, nos topamos con la ermita del Santo Cristo de Catalain.
Fue  cenobio y hospital de peregrinos en una de las rutas secundarias del Camino de Santiago. Las ruinas de las dependencias monacales y del antiguo hospital pueden verse todavía adosados al flanco sur de la iglesia.
Actualmente es un lugar de culto muy importante en la Valdorba, al guardarse en su interior la imagen gótica del Santo Cristo, muy venerada en la zona y objeto de varias romerías.


La iglesia es del primer tercio o mediados del siglo XII, de una sola nave dividida en cuatro tramos con cúpula sobre trompas en el tramo inmediato al ábside, que actúa como falso crucero. El ábside es semicircular cubierto con bóveda de horno y cubierta de madera sobre arcos fajones que descansan en ménsulas de rollo en los tres últimos tramos de la nave.
El aspecto que vemos actualmente es fruto de dos intervenciones. La primera, de 1776, que reconstruyó el interior con una bóveda de lunetos para la nave y un cimborrio para el presbiterio (aunque seguramente el edificio románico ya dispusiera de una cúpula sobre pechinas). La segunda intervención, en los años 70 del siglo pasado, trató de devolver el edificio a su primitivo estado románico, sustituyendo los lunetos por una cubierta de madera a dos aguas.


Dicen los expertos que Catalaín pertenece a un grupo de edificios de la Valdorba (junto con Echano, Olleta y Orisoaín) muy influenciado por la iglesia del castillo de Loarre en lo constructivo, y por la catedral de Jaca en lo decorativo.
Al igual que en Loarre, en Catalaín, iglesia de una sola nave, se crea una especie de falso crucero mediante cuatro arcos torales, sobre los que debió edificarse en su día una bóveda sobre pechinas, pero la que vemos hoy es una reconstrucción.  De los cuatro capiteles  sólo dos conservan su decoración románica. El del lado norte es semejante a los del cilindro absidal, de repertorios vegetales dispuestos en dos niveles, pero en  aquí  la talla está minuciosamente trabajada. El septentrional conserva la única representación historiada del interior: el rey David tocando el arpa flanqueado por águilas. También son muy elaborados los cimacios, con roleos que enmarcan hojas, parecidos a los del ábside.



Al exterior, por el contrario, el templo destaca por una profusa decoración escultórica, aunque la labra quizás aquí sea un poco más tosca.

Los capiteles de la puerta representa, de izquierda a derecha: unos leones con largas patas, dos personajes que parecen portar una ofrenda y un clérigo con libro y báculo, un condenado simiesco flanqueado por dos hombres y aves y unos caballeros en lucha cincelados con un estilo muy naïf.
El tímpano es liso y el dintel tiene un crismón trinitario del tipo navarro (con la tilde dentro del vano de la “P”). El tejaroz conserva algunos canecillos muy deteriorados.
En los muros laterales, especialmente en el septentrional, nos encontramos con una nutrida colección de canecillos que soportan el alero: rollos, tacos, rectángulos concéntricos, rosetas y hojas, leones y aves, monstruos, músicos, exhibicionistas…
En el ábside también encontramos una buena cantidad de canecillos que representan cabezas humanas los del lado norte y animales los del sur.

martes, 1 de agosto de 2017

El Pilar de Souvigny: una visión medieval del Cosmos

El priorato clucianciense de Sauvigny (Auvernia) cobró gran importancia a partir del siglo X, ya que fue el lugar de enterramiento de los dos grandes abades de la Orden, San Odilón y San Mayeul, lo que lo convirtió en un importante lugar de peregrinación y objeto de grandes donaciones de los nobles.
Hoy vamos dedicar esta entrada a hablar de una extraordinaria pieza, que se encuentra en el pequeño museo anejo al priorato: El pilar de Souvigny, también conocido como la "Columna del Zodíaco". Se trata de un fuste octogonal de 1,80 metros de altura que data de mediados del siglo XII. Es la representación del Universo o Macrocosmos tal y como lo entendía el hombre románico y en cada una de sus caras historiadas encontramos referencias al Espacio y al Tiempo.
El espacio está representado mediante los pueblos extraños de la Tierra y los animales fantásticos, mientras que el tiempo lo hace con los trabajos de los meses y los símbolos del Zodíaco.
Está incompleto, ya que sólo vemos los últimos meses del año (de agosto a diciembre) y los signos del zodíaco correspondientes.
Se desconoce el emplazamiento original que pudo tener, si sería una sola pieza o la compondrían dos columnas formando una especie de portada, si sería un soporte para un reloj de sol, o la base de un cirio pascual...
Una única figura personifica cada pueblo de la tierra, todos ellos sacados del imaginario medieval.

Tres de esos personajes fantásticos se suceden sobre el pilar según el orden adoptado por Isidoro de Sevilla: els átiro, el esciápodo y el hipópodo. Lamentablemente esta cara del pilar está muy deteriorada y no se distinguen bien los personajes.  El  hipópodo, que se encuentra en los desiertos escíticos, es un hombre que tiene dos cascos de caballo. Encima del hipópodo, el pilar nos muestra un ser singular, sin ninguna inscripción : una especie de perro que tiene pies humanos. Es probablemente un cinocéfalo, hombre con cabeza de perro. 

Los animales fabulosos están tomados también de la Antigüedad : la Sirena, que con su canto, atrae los marinos para devorarlos durante la noche, personifica también la tentación y la lujuria. El grifo, guardían de los tesoros, proviene de Persia. El unicornio proviene de Arabia o del Medio Oriente. En la parte baja del pilar, la mantícora con cuerpo de león y cabeza humana. Se alimenta de carne humana…Curiosamente, también el elefante aparece considerado como un animal fantástico.








Sólo están representados los últimos meses y símbolos del Zodiaco El hombre, en el centro del Universo, cultiva su paraíso terrenal: trilla en agosto, pisa la uva en septiembre, varea una encina para alimentar a sus cerdos en octubre, lleva al ganado a beber a la fuente en noviembre. En diciembre, toca descansar, celebrando el banquete de Navidad.







Sólo han sobrevivido cinco signos del Zodíaco: libra, virgo, escorpio, capricornio.y sagitario





Es una doble representación del Tiempo, del humano, con sus labores rutinarias y del divino, con el Zodíaco, del "pequeño" y del "gran" tiempo. ambos cíclicos.
Acompañan a los motivos figurados unas decoraciones de filigranas, grecas, motivos florales, etc., al más puro estilo del románico borgoñón, muy elaboradas y de gran belleza.










jueves, 8 de junio de 2017

La Abadía de Saint Ferme (Gironda)

La abadía de Saint Ferme fue fundada por los monjes benedictinos en los siglos VII-VIII. En el año 1080 el obispo de Bazas lo dio a la abadía de Saint Florent de Saumur con el fin de restablecer la disciplina, ya que al parecer los monjes que la habitaban se habían vuelto un poco, digamos, díscolos. Fueron estos los que construyeron la iglesia abacial, del XII, y las dependencias conventuales a partir del XIII, que todavía se pueden admirar convertidas en dependencias municipales.


Como ha sufrido muchas intervenciones desde su construcción, poco queda exteriormente de la decoración de la iglesia abacial. Destaca su enorme cabecera de tres ábsides y desprovista de decoración.


Su sobrio exterior contrasta con el interior, de gran belleza. Se trata de una iglesia de planta de cruz latina, de una sola nave de cinco tramos, transepto y cabecera de tres ábsides.

Vista general desde los pies
Cabecera tripartita desde el transepto
Vista general hacia los pies
Bóveda sobre el crucero del transepto en la que se asienta la torre
Ábsides semicirculares cubiertos con bóveda de horno
Detalle del ábside central
Toda la decoración de la iglesia la vamos a encontrar aquí, en el interior. Consisten en 18 capiteles historiados y 7 con decoracion vegetal. Los figurados alternan los temas religiosos con temas simbólicos. Los más espectaculares están dispuestos en la cabecera. Se trata de grandes figuras cinceladas con gran mimo y maestria. Desgraciadamente, la mayoría de ellos están muy deteriorados, los siglos han pasado por ellos como apisonadoras, pero aún así siguen conservando una gran belleza.
Plano de la cabecera con los capiteles más importantes
Vamos a verlos con más detalle:

Daniel en el foso de los leones:


El profeta Daniel, en el centro de la composición va vestido con túnica talar. Han desaparecido los brazos, pero parece que los leones estaban lamiéndole las manos. Una particularidad de los capiteles de Saint Ferme es que los cimacios de los capiteles también están decorados. En este caso aparecen dos ángeles que acompañan al profeta Habaquq, que lleva un pan en la mano para alimentar a Daniel (sólo nos ha quedado el brazo con el pan).


David contra Goliat:


Representa el momento en que David, con su honda en la mano, ha lanzado ya la piedra contra la frente de Goliat. Éste, con la piedra incrustada en su frente, está cayendo al suelo.


Aquí el cimacio está decorado con elementos vegetales que nacen de las bocas de unas cabecillas en las esquinas.

Capitel del infierno y del paraíso:

Éste es uno de los que está muy deteriorado. Además, la luz que entra por las vidrieras de colores  crean un gran contraluz y tampoco ayuda mucho a conseguir una buena foto.


En esta cara vemos el infierno. Un musculoso diablo con serpientes en los cabellos tiene en sus garras un condenado. En las otras caras del capitel aparecen ángeles con los salvados en sus brazos. pero ésta parte si que no se ve casi nada.En la parte central un ángel señala al condenado.


Capitel con aves: 



En el cimacio podemos distinguir acróbatas contorsionistas.

El señor de las bestias:

Este tema se encuentra representado dos veces. En este capitel lo vemos representado de una forma muy orientalizante, leones y vegetales se entrelazan caprichosamente. El hombre está subido de ellos, dominándolos.


En el cimacio, aves entrecruzando sus cuellos.

Martirio de un santo:

Quizás de San Fermín, a quien está advocada la iglesia y que murió decapitado, o quizás San Juan Bautista. Vemos al santo en el centro con un libro entre las manos, a un lado el verdugo con la espada y al otro dos personajes, uno con un cesto para recoger la cabeza.



Las tres Marías ante el sepulcro de Cristo:

Este capitel también ha sufrido mucho deterioro. En una cara podemos distinguir al ángel de la resurrección sentado en el sepulcro, al que se acercan las tres mujeres con los pomos de ungüento en sus manos. El cimacio de este capitel es uno de los más bellamente decorados. Un hombre barbado mete la mano en la boca de un león y está rodeado de otras fieras.





La Presentación de Jesús en el Templo:


Aparecen cuatro personajes, Jesús en el centro, ha perdido la cabeza pero así lo indica el nimbo crucífero, y la virgen con dos pichones detrás de él. Los otros personajes, muy mutilados, se suponen que son Simeón y la profetisa Ana. Ésta última parece que porta un cirio en su mano, recordándonos que esta fiesta es también conocida como Fiesta de la Candelaria.



La Tentación de Adán y Eva:

Nos encontramos aquí con la representación clásica: la serpiente enroscada en el árbol le tiende la manzana a Eva y ésta se la da a Adán, que, sabedor de haber hecho algo prohibido y consciente de su desnudez, se cubre con una mano. Me llama la atención especialmente en este capitel la rotundidez del cuerpo de la mujer.



El lavatorio de los pies:

Representa la escena, narrada en el Evangelio de Juan, en la que Jesús, antes de la última cena les lava los pies a sus discípulos.


Es un capitel de una finura exquisita. Destaca la expresión de perplejidad en la cara del apóstol, supongo que será Pedro. La talla del cimacio también es excepcional, con esa sucesión de bestias y hombres en forzadas posturas para adaptarse al espacio.


Dos monstruos andrófagos:





Dos cabezas, mitad leones, mitad hombres devoran a dos hombres que se sujetan en unos árboles en forma de Y. Resalta especialmente la cuidada vestimenta de los engullidos, sobre todo su cinturón, prenda de vestir usada fundamentalmente por gentes "de mal vivir": danzarines, músicos, acróbatas...

La posición de sus cuerpos es muy forzada, porque aunque parecen estar de espaldas, sus pies, que se apoyan en el ábaco del capitel, están de frente.


"Señor de las bestias" o domador:
Es la segunda representación que aparece con el mismo tema, aunque con variaciones.



Aquí el hombre está arrodillado, aprisionando una de las patas de los leones, mientras que introduce sus manos en la boca de las bestias. ¿Quizás simbolice la tentación que todo hombre debe vencer para alcanzar la salvación?


Un milagro de Jesús

Vemos a Cristo bendiciendo con la mano levantada que se dirige a dos hombres, uno de ellos no tiene cabeza, pero el otro, con un bastón, parece que tenga la mirada perdida. Quizás se represente la curación del ciego de nacimiento, pero también puede referirse a cualquier otro episodio de la vida pública de Jesús.


Hombre de dos cuerpos y una sola cabeza:

Dos cuerpos comparten una sola cabeza. Ambos tienen dos piernas y dos manos, uno de ellos una túnica corta y otra larga. Una mano de cada uno de ellos descansa en los hombros del otro, mientras que con la otra se mesan la frondosa barba que tiene la cabeza que comparte.



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