martes, 28 de febrero de 2017

Santa María la Mayor de Fuente Úrbel (Burgos)

Fuente Úrbel es un pueblecito situado al norte de la provincia de Burgos, en la comarca de los Páramos, casi en el límite con Palencia.
Su iglesia de Santa María presenta varias fases constructivas. La que nos interesa, la románica, de finales del XII a principios del XII se limita a la cabecera y parte de la nave.


Uno de los aspectos más destacables de esta iglesia es su escultura, inscrita en lo que Magdalena Ilardia denomina como taller de Mena-Villadiego, grupo de escultores que trabajaron en el valle de Mena (Siones, San Pantaleón de Losa, La Cerca, etc) e irradiaron su influencia hacia el norte de Burgos (Fuente Urbel y la Piedra) y hacia la Transmiera cantábrica (Santa María de Bareyo y San Román de Escalante). Sus rasgos estilísticos son muy característicos, con figuras de canon corto, voluminosas cabezas, vestiduras rígidas, temática historiada muy simbólica y rasgos fisonómicos duros, que le dan un aire muy enigmático al conjunto.


Al exterior el ábside está dividido en tres paños por unas columnas adosadas coronadas con capiteles decorados uno con unas máscaras de cuyas bocas salen serpientes y otro con unos leones o perros devorando una presa.




En el tramo central del ábside se abre una ventana decorada con roleos y trazados geométricos, que, desafortunadamente, están muy deteriorados.

Lo mismo pasa con la colección de canecillos de la cornisa, con curiosas representaciones animales y de figuraciones humanas: un lector y un músico con los ojos vendados, una sirena....

Y uno muy especial, que representa a una persona tocada con un turbante o barbuquejo con la cara llena de arrugas, que quizás pueda representar a una persona muy anciana o a un enfermo de lepra o cualquier otra enfermedad de la piel...
Pero si la iglesia de Fuente Úrbel es vistosa exteriormente, interiormente es verdaderamente excepcional. A primera vista, su ábside articulado con arquerías ciegas es de una belleza impactante.
La cabecera está cubierta con bóveda de cuarto de esfera en el ábside y de cañón ligeramente apuntada en el presbiterio.Las bóvedas de crucería octopartitas que cubren la nave son ya del siglo XIV o XV.
Los capiteles del arco triunfal representan escenas bastante reconocibles: el de la izquierda dos jinetes afrontados separados por una figura mediadora que sujeta a los caballos por las bridas. Está muy dañado en su parte inferior.
Seguramente sea una representación de la llamada "Paz o Tregua de Dios", en la que la figura central representaría a la iglesia, empeñada en acabar con la belicosidad de la nobleza imponiendo ciertos días al año en que estaba prohibido guerrear.

El otro es la típica escena de un caballero luchando contra una bestia, en este caso un león, como símbolo de la lucha del bien contra el mal.
En el muro norte del presbiterio encontramos una ventana cuya rosca está decorada con una escena del pecado original.


En el centro el árbol del bien y del mal con la serpiente enroscada y a la derecha, Adán y Eva, avergonzados tras su pecado cubriéndose el cuerpo con una especie de paños. Adán se lleva la mano a la garganta, se le ha "atragantado" el bocado.
Enfrente una figura un poco difícil de interpretar. Se trata de un personaje con un zurrón y un cayado, que lleva en su cabeza un haz de espigas. Podría ser la representación de Adán condenado al trabajo tras el pecado original, o de alguno de sus hijos (Caín y Abel) o quizás de los dos, puesto que el personaje porta instrumentos que aluden tanto al oficio de pastor (cayado y zurrón) propio de Abel, como de agricultor (haz de trigo) que era el oficio de Caín.
En los capiteles de la ventana vemos representados una máscara vomitando tallos y tres individuos en una barca pescando, pues parece que uno de ellos lleva ensartado un pez en una vara, mientras que los otros dos parecen remar. Algunos autores coinciden en que se trata de la representación de la pesca milagrosa.


La ventana del lado sur del presbiterio sólo conserva uno de los capiteles, y desde luego, es de un estilo mucho más rudo.


El hemiciclo absidal está articulado mediante circo arcos de medio punto (el último mutilado para dejar hueco a una ventana bastante posterior). Las roscas de dos de ellos están primorosamente decoradas con cenefas de ovas y de entrelazados,

Los capiteles, de gran tamaño, pues apoyan en columnas pareadas, nos ofrecen un repertorio muy variado y ciertamente, constituyen lo más extraordinario de la iglesia de Santa María.

Los dos primeros nos muestran decoración vegetal y dos sirenas pájaro (o algo parecido) atadas por el cuello. ¿Os parece que entre ellas pueda haber una copa?



Y ahora vamos a ver los dos capiteles más enigmáticos de la iglesia (por si hubiéramos visto ya pocas rarezas):


En el primero vemos una serie de cabecitas, no sabría decir si humanas o no, tapadas con una especie de manta, que nos observan seriamente con un rictus indescifrable.





No tengo ni idea de los que labraron este capitel nos quisieron decir con esta desconcertante representación.

El otro, que no se queda atrás, representa a dos personajes, uno de ellos sostiene con unas tenazas algo sobre un yunque que el otro golpea con un martillo. Al lado un ave que come de lo que hay en el yunque y defeca en un caldero.



Pedro Luis Huerta, del Centro de Estudios del Románico de la Fundación Santa María la Real, ve aquí la representación de una escena de la saga nórdica de Thidrek. El héroe Wieland, que era herrero había forjado una espada pero estaba descontento con el resultado. Entonces la pulverizó, se la dio a comer a unas aves que había mantenido en ayunas durante tres días. Recogió los excrementos de estos animales, los fundió y con el hierro obtenido forjó una segunda espada mucho mejor.


Por último, hay una bella pila bautismal gallonada , puede que sea tardorrománica, pero no estoy completamente segura.

Localización























miércoles, 22 de febrero de 2017

Notre-Dame de Mailhat (Lamontgie, Auvernia)


Situada muy cerca de Issoire, el pueblecito de Mailhat acoge una de las iglesias más sorprendentes de Auvernia. Aunque pequeña, esta antigua capilla del priorato cluniaciense de Sauxillanges tiene un programa escultórico que no tiene nada que envidiar al de las llamadas “iglesias mayores” de la región.
Construida sobre un antiguo lugar de culto que después albergó un templo galo-romano, la iglesia actual fue mandada edificar por los monjes de Sauxillanges a finales del siglo XII en un elegante estilo ornamentado que contrasta con la severidad clásica del estilo románico de Auvernia, en lo que a decoración escultórica exterior se refiere. De esta época quedan algunas columnas de mármol azul, dos en el porche de la iglesia actual y cuatro en la cabecera. La iglesia primitiva de Mailhat, dedicada a San Juan Bautista es ya mencionada en el cartulario de Brioude en el 857. En el siglo XI, hacia 1070, el cartulario de Sauxillanges menciona una donación a la abadía. Los monjes cluniacienses de Sauxillange fundaron aquí un priorato benedictino y reconstruyeron la iglesia a finales del siglo XII en un estilo románico del Velay pero muy influenciado por la escuela languedociana. En el siglo XIX Mailhat perdió toda importancia y su iglesia fue abandonada, pero gracias a la Asociación de amigos de la iglesia de Mailhat, fundada en 1991, ha ido recobrando parte de su esplendor perdido.
La iglesia de cabecera poligonal está construida en arcosa (tipo de piedra arenisca) de color amarillento, que proviene de unas canteras locales. El ábside, que fue sobreelevado y fortificado en el siglo XIV, tiene cinco paños. Sobre cada uno de ellos hay un arco de medio punto apoyado sobre columnas encastradas en los ángulos, algunas de ellas torsas.


Los canecillos que soportan la cornisa los canecillos de bella factura están llenos de inspiración y de originalidad.











Destaca también la portada sur, compuesta por cuatro arquivoltas de medio punto que recaen sobre columnas con capiteles. Las columnas interiores, en mármol son de época galorromana.
Los batientes de la puerta, de madera esculpida y los herrajes de hierro forjado son del siglo XIV.


Las jambas tienen unos relieves representando un pez, una mujer con los senos mordidos por serpientes, un monje, quizás guerrero, pues parece apreciarse una cota de malla por debajo de su hábito, flores, un orante, una cabeza encapuchada....
Los capiteles también son muy especiales. Personajes humanos y animales que surgen entre los follajes y un personaje acuclillado, en el que unos quieren ver representación de la avaricia, porque parece llevar una gran bolsa colgada al cuello, y otros, un hombre defecando. Volveré sobre este tema más adelante, cuando veamos uno de los capiteles interiores.


Los de la izquierda, siguen la misma pauta de personajes y follajes vegetales. Destaca un capitel en el que unos personajes vestidos con ropas talares parecen estar sujetos por una cuerda. Ha sido interpretado por algunos autores como la comunidad benedictina (constructores de la iglesia) sometidos a su Regla, o bien como personajes atenazados por sus vicios y unidos a lo material....



La iglesia tiene 29 metros de largo con una única nave de tres tramos sostenidos por fajones que recaen sobre pilares con columnas adosadas. Está abovedada en cañón apuntado. Tiene nártex a los pies y una curiosa cabecera trilobulada al interior que se ha creado horadando los vanos en el espesor del muro.
Conserva una pila bautismal, muy rústica, acompañada de una pequeña cubeta, que servía para los ofrendas de sal.
El primer tramo de la nave tiene unas columnas rechonchas, con capiteles vegetales que delimitan el nártex. La tribuna que reposa sobre ellos fue construida más tardiamente. Estos capiteles de las columnas superiores tienen, de nuevo, representaciones de cabezas humanas surgiendo entre follajes y seres de cuyas bocas surgen tallos.




El segundo tramo tiene dos capillas que fueron abiertas posteriormente, la del norte en el siglo XIV dedicada a la Virgen, servía de sepultura a los monjes. La del sur, más tardía a los de la familia noble de Mailhat.
La portada sur está situada en el tercer tramo. Se construyó una larga escalera para permitir el acceso a la iglesia, más baja que el nivel actual del suelo.
El transepto está coronado por una cúpula elíptica sobre trompas que soporta el campanario (construido en el siglo XIII).


La cabecera es la parte más interesante de la iglesia, tanto por su planta trilobulada, de la que ya hemos hablado, como por la originalidad de sus capiteles, muy simbólicos.
Encontramos aves bebiendo de una copa, que tradicionalmente se ha venido viendo como un símbolo de la Eucaristía.
Una lechuza engullendo una tortuga.


Sirenas de doble cola:


Y una serie de capiteles, muy curiosa, que es ésta:


En la que vemos dos hombres acuclillados con las manos en las rodillas y un ángel. Es un capitel que pocos se aventuran a descifrar. La explicación más curiosa que he leído es la de Mme Dulac en su blog http://lieuxsacres.canalblog.com/.

Para ella nos encontraríamos ante una representación de la ascensión del hombre desde lo material a lo espiritual. Los hombres están defecando, liberándose de toda la carga material. El primero tiene una actitud muy atribulada, mientras que el segundo, que está más allá del capitel de la columna torsa (con esas ondas quizás haga relación al agua transformadora) tiene una actitud más relajada, está "en el buen camino". El último capitel muestra un hombre alado, no un ángel. Es el que ha sabido desembarazarse de su peso, que puede ahora, gracias a sus alas ir hacia lo cósmico. Ha completado ya su cambio y sus pies y sus manos se vuelven hacia el cielo.




Antiguamente, la iglesia tuvo dos vírgenes Notre Dame de Mailhat y Notre Dame de Varennes, del siglo XIII, que fue robada en 1974.
La estatua de Notre Dame de Mailhat está considerada como una virgen negra. Fue tallada en el siglo XII en madera policromada. Lo que vemos en la iglesia es una copia moderna de la estatua original, que está guardada en un lugar secreto para preservarla.
Para acabar, sólo decir que cuando sales de Notre Dame de Mailhat te llevas la sensación de que es uno de esos templos que esconden mucha más carga simbólica de la que tu puedes llegar a percibir con tus miopes lentes del siglo XXI.